El relativismo cultural sostiene que todas las culturas son iguales, que valen lo mismo.
Cada sociedad, cada cultura es absoluta y no se puede comparar con ninguna otra, porque cada una de ellas tiene sus valores propios, mientras que el pluralismo lo que defiende es que hay una pluralidad de culturas pero que unas son mejores que otras y que dentro de cada cultura puede haber diferencias internas.
La defensa indiscriminada de la diversidad cultural es presentada a menudo como una forma de combatir el imperialismo, promover la tolerancia y propiciar el igualitarismo entre las culturas.
Pero el culto a la diferencia es conservador, de derechas y fomenta la discordia entre los pueblos. Porque aunque aparentemente coloca a todas las culturas en el mismo plano, los valores de cada cultura terminan siendo absolutos y sin posibilidad de ser discutidos desde la racionalidad.
Están fuera de toda critica.
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